¿Por qué la Mesa de Escritores de la Araucanía asumió la denominación de Juan Pablo Ampuero?

¿Por qué la Mesa de Escritores de la Araucanía asumió la denominación de Juan Pablo Ampuero?

"Para las personas de nuestro Temuco que tienen mayor o menor proximidad al quehacer literario, la respuesta resulta obvia; porque es de toda justicia luchar por la pervivencia de una figura prócer del siempre arduo mundo de las letras."

Rafael Storni


miércoles, 29 de diciembre de 2010

L. A. Marín sobre Romería de Huenuán en T21





Por Luis Antonio Marín



Poco y nada sé de Juan Huenuán Escalona (Temuco, 1977), pues su irrupción en la escena literaria de la Región de la Araucanía –escena preñada de latifundismos, ninguneos e invisibilidades, también achacables a la falta de profesionalismo– fue hace apenas tres años, en el ya mítico festival de poesía “Violento sur”. No obstante, de él puedo afirmar que tiene el genio adusto (con algo de inmodestia calculada) y el corazón intenso de los hombres de su raza, que estudió historia y guitarra clásica y que acaba de publicar –en el auspicioso proyecto “Del Aire editores”, del publicista Gerardo Quezada y el periodista Óscar Mancilla– su primer libro, el poemario “Romería”. Libro cuyo contenido, gracias a los oficios del traductor Víctor Cifuentes, está también vertido en mapudungún.

Las 77 páginas de “Romería” están signadas por ese telúrico desgarro del primer Neruda: que es desamparo (“ese dolor amordazado de niebla que no leyó la plegaria de mi estaca / y no supo de la soledad que salía a mi encuentro, / cuando entré viril en la respiración del mundo / y quemé los cerros bajo los huesos”), pero también una vindicación proletaria como motor de la historia (“¿Qué hay en la visión de una rendija hacia la noche?... / ¿Mi pasión por los caballos ausentes? / Soy una rueda anciana. / El fuego que revivo en mi nostalgia sometida?”)... (“El hambre de los hijos es un pez oscuro, / devorando la sombra de los dioses”). Pero ese alarido nerudeano –que Huenuán parece oír desde la inercia posmoderna– no se articula desde un praxis política, sino más bien metafísica, emparentada con aquel surrealismo de viejo cuño que tanto aportó a la poesía, sobre todo en las imágenes (“la vértebra de la miseria / apaga su antorcha en los ojos de la niña”)… (“La panza de la noche abriste con guadaña / vaciándola de pueblos semejantes al silencio”).

Es así como el tema del despojo, del mapa roto de una estirpe, tan caro a la poesía mapuche, es tratado con una sutileza pocas veces vista (“Cuando el último semen hile su arruga y el ovario agote sus / exploradores del tiempo, un sillón vacío aguardará en mis cofres y, / ahí, contemplando la mala cosecha, temblarán extendidas las manos / llenas con escombros del imperio que no pude regalar”). Al anónimo hablante de Huenuán –ese infatigable peregrino, ese salteador de la memoria que rescata las voces que arden en la comarca– podemos situarlo en los dos últimos siglos. Pero tiene algo intemporal, anterior a los relojes y los metros. Y eso lo hace profundamente poético: (“Hay sombras que roen su destierro / Mirando el artificio de la industria. / Envejecen su lumbre como fiebres impuras. / Beben su miedo pasado de mate en mate, / Sentadas en la agonía de los troncos… Ellas, que consumen los relatos de la noche, / por alógeno serán vencidas, / hasta que las púas ardan y toda la luz se apague, / como en el caos fundador de la materia y los miedos”).

Nueva columna de Aníbal Barrera en T21


Hablando de maricones

Aníbal Barrera Ortega, Mesa de
Escritores “J. P. Ampuero”

El Servicio Nacional de la Mujer, Sernam, ha diseñado y publicado una audaz campaña
que tiende a anatemizar a los varones que ejercen violencia física sobre sus parejas femeninas. “Maricón es el que maltrata a una mujer” es el epítome de esa campaña.
La femenina iniciativa oficial ha contado con el entusiasta respaldo del homosexualismo institucional chileno que, en palabras de su patético dirigente
Rolando Jiménez, ha expresado que (esa campaña) “llama las cosas
por su nombre y además, desde nuestro punto de vista, se hace cargo de una resignificación cultural, social y ética que hay en la sociedad chilena
respecto al concepto ‘maricón’”.

Pero el escritor Pablo Simonetti –explícito homosexual–, quizá si por motivaciones profundas de raigambre social, no se ha plegado al entusiasmo de sus pares institucionalizados. Afirmó que la palabra ‘maricón’ tiene un trasfondo de represión y de discriminación y que, por lo tanto, “(la) debiéramos desterrar, sobre todo
desde el punto de vista de las campañas públicas”.

Habemos personas que confiamos en la solvencia de la Real Academia Española para componer controversias. En su Diccionario entrega dos
acepciones del vocablo ‘maricón’: la primera –y, por serlo, la más pertinente–
establece que hace referencia al “varón afeminado u homosexual”; y
puede ser empleada como sustantivo o adjetivo. La segunda es un “insulto
grosero con su significado preciso o
sin él”.

Puede asumirse que es posible que la campaña orquestada por el Sernam rinda frutos en términos de lograr un mayor descrédito social de la violencia física ejercida por varones en contra de mujeres, pero se está en presencia de una falacia. Si nos interesa realizar un básico ejercicio de análisis semántico, hemos de entender que no
sólo los golpeadores de damas merecen ese calificativo: lo merecen por
antonomasia los varones homosexuales y, en una perspectiva lingüística que se llama extensión, todos aquellos seres humanos de sexo masculino que por una u otra vía renunciaron a su compromiso y dignidad de tales. Si se prefiere, a los varones que incurren en mariconadas.

Los señores Jiménez y Simonetti podrán seguir disparatando como puedan o como se les antoje: mal que mal vivimos en un estado de derecho que garantiza la libertad de expresión... Pero bien se le puede pedir al Sernam una mayor altura de miras en sus legítimos esfuerzos por erradicar la violencia física masculina en contra de
las mujeres. No es plausible llegar y confiar sin más ni más en los “creativos”
publicitarios: con no poca frecuencia incurren en mariconadas.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Otros lares

Les invito a un paseo por otros lares, el primer libro es una antología de poetas vascos y cubanos. El segundo, unas páginas de la decana de las revistas vascas de literatura, que ofrece todos sus números menos los dos últimos para leer y descargar libremente (http://www.zurgai.com)



domingo, 12 de diciembre de 2010

Para qué leer


Columna de Jorge Ruedlinger en Tiempo21

martes, 7 de diciembre de 2010

Los juegos mudados




Presentación de Los juegos mudados.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Presentación de "Epicentro poético" en Tiempo21






No sé qué tantas sacudidas pudo causar este supuesto epicentro, acaso alguna leve conmoción silenciosa.


Aquí, la parte de la antología correspondiente a Javier Aguirre Ortiz (pulsar en el documento para ver ampliado):


Aníbal Barrera sobre la Teletón




Clic sobre la imagen para leer la columna.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Presentación de Romería de Juan Huenuan en Temuco

ROMERÍA, DE JUAN HUENUÁN






Una romería es una peregrinación, o un viaje, que se hace por devoción a un lugar sagrado. En Romería, este primer libro de poemas de Juan Huenuán, esta peregrinación es hacia el lugar sagrado de los orígenes y lo único que puede conducirnos hacia ese lugar es la memoria.
La memoria -y sobre todo la memoria poética- no trabaja en forma lineal. Recorre caminos sinuosos, escarpados, trabaja dura y esforzadamente por llegar a su destino.
La primera parte del viaje de este romero es RALEA, que corresponde a la raza, casta o estirpe de una persona.
Ya en el primer poema, el primer mensaje, el poeta aclara que su obstinación es mojarse en el viaje, escuchar las voces que le hablan desde las cenizas, conocer la derrota de los más ancianos que llevaron su nombre y plantearse el objetivo :”He de escuchar quién habla por esta voz que soy. He de encontrarme en esta romería”. Hay voces ancestrales tras esta voz, pero también está la necesidad de encontrar la propia voz, de encontrarse en medio de las contradicciones y si bien puede no encontrarse una respuesta clara y contundente, al menos debe enfrentarse a pecho descubierto con las dificultades de la travesía.
El recorrido no es fácil, la peregrinación no es apacible y el lenguaje se corresponde con esta dificultad, con este rigor: hay que dar vuelta las palabras, estrujarlas, y Juan Huenuán lo hace a mandobles, a hipérbatos que bien pueden remontarse a los clásicos españoles o al habla mapuche. Ahí, aquí, está la mezcla turbulenta de las sangres y las lenguas, tironeada la palabra de un lado y de otro. Hay brasas, cenizas, hay fuego, todo en una suerte de violento génesis.
La segunda parte de este libro es la que le da el título : Romería. Aquí es donde se llega al lugar o los lugares que anda buscando el peregrino, que avisa su llegada silbando desde una cuesta, pero tampoco es un lugar seguro. Ni siquiera está la certidumbre de haber llegado: “ Y te lamieron los ojos para que vieras/ el tiempo doloroso de su fe/ como una escarpia encendida/ iluminando la osamenta/ de lo que una vez amaste”. O el lugar, la Patria, ya no es lo que era, y parece ser un territorio abandonado y vencido: “las ánimas olvidan nuestra voz/ del cielo y reino bajo ya no hablan / solo migas comen de la mesa”. Los habitantes, distraídos, apagan el fuego de las casas y descuelgan la herradura de las puertas. Apagan el fuego de la memoria y comienzan a ser otros, despojados de la buena fortuna. El mapa se ha quebrado en las patas de la bestia y no hay un camino seguro que recorrer.
Entonces, a tientas, hay que avanzar y retroceder, caminar, emprender otra vez el viaje, mientras se ve “alejarse y acercarse las naciones”.
Y creo que ya es el momento de decirlo: no hay puerto, el destino es la contradicción, la voz propia es mestiza y como tal se asume, como tal se expresa, como tal habla.


Este es el primer libro publicado por Juan Huenuán y creo necesario decir que pocas veces el primer libro de un autor presenta la madurez poética que aquí podemos apreciar. Es un libro maduro, riguroso y honesto, que no hace concesiones al lector y que rehúsa entregarse al pintoresquismo facilón o a acogerse a una onda más o menos rentable. Poesía pura y dura, sin remilgos ni platerías. Ese es, creo, el camino que Juan Huenuán ha recorrido. Queda siempre el desafío por delante: perseverar, aunque nunca el camino esté alfombrado de pétalos de rosa. Amplificar la voz, aunque los oídos no siempre estén dispuestos a escuchar. Seguir navegando en sus mares tempestuosos, pero manteniendo firme el timón. Puede que no se llegue a ningún puerto, pero en el viaje está la poesía.

Guido Eytel










La presentación del poemario de Juan Huenuan Romería tendrá lugar mañana viernes 3 de diciembre a las 11:30h en la sala Enrique Eilers del Museo Regional, Avenida Alemania 084

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La presentación estará a cargo del escritor Guido Eytel.
Tras el cierre del lanzamiento habrá un vino de honor.
Los esperamos.

Romería ya es parte Del aire


lunes, 29 de noviembre de 2010

sábado, 27 de noviembre de 2010

Epicentro poético


LA ALDEA INSOMNE

Poetas de chile/ Aldea Insomne from sebastianarriagada on Vimeo.





ATENCION: ULTIMA HORA: PRESENTACION DE LA ALDEA INSOMNE POSTPUESTA PARA EL MARTES 7 de DICIEMBRE






lunes, 22 de noviembre de 2010

La última columna de Juan José Irarrázabal




Descargar aquí la edición 101 de Tiempo21.

Ediciones anteriores:

nº 100
nº 99
nº98
nº 97
nº96
nº95
nº94
nº93
nº92
nº91
nº90

jueves, 18 de noviembre de 2010

Revista Sayenco - noviembre.

Homenajea a Selva Saavedra y a JJ Irarrazabal

martes, 16 de noviembre de 2010

La despedida de Tadeo Luna a JJ en el Austral






Adios a JJ en Tiempo21

Tertulia del Liceo Gabriela Mistral, en T21

Enrique Parra en Tiempo21







La mesa de escritores Juan Pablo Ampuero tiene una presencia destacada en el número 100 del semanario Tiempo21.

lunes, 15 de noviembre de 2010

A J.J. en el final del tiempo

Por qué tus letras ahora son más claras.
Por qué queremos verte y escucharte
en el tiempo perdido.
Por qué tu voz resuena en el silencio.

Ya nunca volverá.

Por qué, poeta de las soledades,
nos has dejado huérfanos de sueños.

Hoy ya nunca te irás.

Nuestro adiós a JJ



Por Aníbal Barrera



Fue tan sorpresivo como sorprendente era su personalidad. En horas de la noche del primaveral 10 de noviembre se nos avisó que había muerto Juan José Irarrázabal Yáñez -motejado y querido como Jota Jota, por las letras iniciales de su nombre-, poeta temuquense de antigua raigambre.

Desde hace muchos años lo conocíamos en todos los meandros literarios de nuestra Región (lo que incluye por cierto las correlativas y siempre gratas libaciones posteriores a las tertulias líricas y narrativas). Estábamos familiarizados con su fisonomía -que confundía una notoria dotación intelectual con su sincera inocencia de niño- y con su inconfundible estilo de ser.

Murió a los 48 años. Algunas tradiciones paganas sostienen que los elegidos de los dioses se alejan pronto, y es posible que así sea. Más allá de nuestras particulares creencias religiosas y pensando sólo en la capacidad de trascendencia de los animales humanos, bien podemos esperar que ahora mismo, mientras estamos escribiendo, Jota Jota esté compartiendo unas copas de vino con nuestro patrono Juan Pablo Ampuero, con nuestra venerada Selva Saavedra, con el Potro Berho, con Tulio Mora, con + Salvo, con... Y, por cierto, charlando acerca de los siempre misteriosos vericuetos de la poesía. O repitiendo incansable algunos de sus poemas (...) .

La verdad es que cuesta la resignación a un adiós: no es demasiado prometer que tanto sus amigos como sus pares alzarán muchas veces sus copas de ambrosía en su recuerdo y homenaje.

Noticia del fallecimiento de JJ en el Austral (viernes 11 noviembre)


Despedida de Juan Carlos Reyes

ABRAZOS
AMIGOS
JUAN CARLOS

Un viernes 12 de noviembre cuando se esta casi por hacer sonar los timbres que nos liberan por 2 dias de esta cárcel comunitaria llamada ciudad. Te despedimos JJ.

No se si te llevaste nuestra piel o algo nuestro escapaba en tus andanzas de niño triste que nunca quizo ir a los colegios establecidos de la infame ley del condicionamiento y la farsa.

La dulzura de Lola tu madre bajo esa fuerza matriarcal que vigiló tu norte con inmutable cariño cetáceo en un mar tempestuoso, que te llevó de un lado a otro buscando una paz imposible.Tus amores como la flor de un dia.Tus intentos por sobrevivir en un mundo que levanta cortinas de acero para ignorar la marginalidad. El límite de la soledad que no solo existe en ti sino en cada uno de nosotros.Esta democrática manera de no escucharnos.Este infernal ritmo decadente que cada vez se parece mas a una gigantesca maquinaria de la cual tu no fuiste parte.

Talvez querías estar solo, pues por alguna razón llegaron pocos poetas.En fin por lo demás se llega y se abandona este mundo de esa manera.

Tu amigo Pofal dejó su guitarra de lluvia y vino con ropas amarillas a despedirte desde cualquier lugar de esta ciudad interminable. Tadeo Luna describió solo lo que tu quisiste que supiera(después fuimos a beber chicha a los lugares mas húmedos que traza el invierno en tu tiempo).Lo mismo hizo Anibal que perdió un botón amarillo de su impecable chaqueta azul de Padre cercano con aquel saludable cariño que siempre te tuvo. Los ojos infinitos de Selva Mora acariciando la sombra de tu rostro en ese enverdecido baul de amante madre despidiendo a uno de los suyos.

Esto por solo mencionar solo algunos de tus buenos amigos que ya han comenzado a registrar la triste historia anónima de un niño que talvez no fue amado lo suficiente por todos nosotros.

Juan Jose Irarrazabal… descansa en Paz.

Marcelo Herrera en Tiempo21

jueves, 11 de noviembre de 2010

Juan José Irarrázabal, presente ausencia.


Partió, como del rayo, Juan José Irarrázabal, destacado poetamigo, como le gustaba decir. Aún sigue entre nosotros, quedan sus versos. Nos quedará su voz inolvidable.

QUIETUD

Retransformas la oquedad
en la noche
que resbalan los signos
no redimes la absoluta quietud
del horizonte calcinado
en los otroras
suspendida deslumbras
sobrenadas mi muerte
con la holgura
sin convicción
de tu sueño
en el horizonte sin brumas
que merodea la muerte.




CONTRARRAYA

Visor de las horas
derramadas
y de las lágrimas
me arrastra
el pensamiento
y muero en mi llanto
de tristeza
no sé que hacer
en mi destierro
y deambulo
por mi planeta de penas
buscando
formas de alegría.




TODAS LAS TARDES

Todas las tardes
el reloj se humedece de nuevo
como hecatombe algo gime
lleno de tierras sostenidas
en mi mano que juega con tu pelo

El cuadro inerte
en viejos edificios derruidos
apolilla con tímido servilismo
un tiempo ausente
escarbando nuevo polvo
desmoronándose otro día

Creo que el viento busca
y otra vez estás desnuda
cerca de mi cuerpo
contrayendo los días del olvido.


ESA LLUVIA DE PRIMAVERA

Esa lluvia de primavera
que por tus hombros cae
así los y su atavío
vieran los ojos sin mi ausencia
estás tú y tu silencio me arrulla
caen con las estrellas
los sueños
que originan tu mirada
ayeres sobre el calmo mustio
correr de hojas en otoño
y los días que
de tu sonrisa
vuelven
danzas en el obnubilado asombro
y creces como días y miradas

QUIETUD

Retransformas la oquedad
en la noche
que resbalan los signos
no redimes la absoluta quietud
del horizonte calcinado
en los otroras
suspendida deslumbras
sobrenadas mi muerte
con la holgura
sin convicción
de tu sueño
en el horizonte sin brumas
que merodea la muerte.

A QUIEN HASTA HACE
POCO FUE UN LAPIZ

Tú eres insurrecto y a veces no obedeces
te empeñas en destituir mi triunfo
en quitar la cesta por donde debe caer la bola
en prender un fósforo innecesario
en iniciar tu discusión de siempre
no me dejas localizar la construcción perfecta
cuando escribes no escribes escribes no escribes
te zangoloteo debajo de la hoja
te sacudo hago que bailes
y tú con tu tranquilidad eterna
escribes no escribes escribes no escribes.


LA SOMBRA EN LA PALMERA

Como rauda silenciosa
agonía en tus labios
mi palabra se adormece
en un sueño de días contigo
la noche acompaña
tus manos sobre mi rostro
deslizándose hacia
un mundo
sin olvido
donde tus ojos me miran
con una plenitud de astros girando.


ECLIPSE

Cuando intento
versificar tu nombre
mi corazón sale
y te escribo mis poemas
y te voy pidiendo aquellos días
donde sólo estaba un rayo de sol
entre nosotros

Estoy solo
en los eclipses
sin ti no existe nada

Una sensación se gira
como un soplo de viento
tu imagen fresca y suave
se esconde en los caminos
desde donde
me quedo solo y frágil

y te busco en las pequeñas huellas
de las palabras.


Sobre el autor

Juan José Irarrázabal Yáñez nació en Temuco (CHILE)
el 22 de Agosto de 1962, y en su Temuco falleció el 10 de noviembre de 2010.

Poemas suyos han sido incluidos, entre otras, en las siguientes publicaciones:

VIENTO SUR, Hamburgo, Alemania
AMERICA JOVEN, Rotterdam, Holanda
AZOR, Barcelona, España
CORREO DE LOA POESIA, Valparaíso, Chile
IMÁGENES DE OCEANOS, Antofagasta, Chile
FORO LITERARIO, Montevideo, Uruguay con el patrocinio de la University of Saint Thomas, Houston, Texas
USA, INTERNATIONAL POETRY (años 1984, 1985, 1986 y 1987), University of Colorado, Boulder, CO, USA
LE BOUC des-DEUSC SEVRES, Niort, Francia
MAIRENA, Poesía, Creación y Crítica, Río Piedras, Puerto Rico
REVISTA MEXICANA DE CULTURA, El Nacional,
México DF.
POESIA DIARIA, Temuco, Chile
ERATO, Collipulli, Chile
LA HORA VERDE, Santiago, Chile
REVISTA REGIONAL, Temuco, Chile
ANTOLOGIA POETICA DE ANGOL, Editorial LAR,
Concepción, Chile
ANTOLOGIA POETICA LA OTRA VOZ, Temuco, Chile
MORADORES DE LA LLUVIA Ediciones Universidad de Temuco, Temuco, Chile
PEWMA, Literatura y Arte, Temuco, Chile

Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile.
Inscrito como Crítico Literario en la Biblioteca Nacional
de Chile.

Obras del Autor

ABSTENIDA AUSENCIA, Temuco 1990
LOS OTOÑOS AZULES DE LAS PALMERAS, Temuco1993
ANAKE Y OTROS POEMAS (Inédito desde 1985)
DESDE MI PROVINCIA DE LAS HORAS (Artículos en diarios nacionales)

viernes, 5 de noviembre de 2010

La búsqueda retórica de Cristian Cayupan

Mención especial en el Premio
Internacional de Poesía Nósside 2010

La búsqueda retórica
de Cristián Cayupan


El poema bilingüe “Nací Piedra” será traducido a las cinco lenguas oficiales
de ese concurso –italiano, inglés, español, portugués y francés– para el
efecto de ser incluido en la antología que anualmente edita el Centro de
Estudios Bossio de Italia.

Por Aníbal Barrera Ortega

Quizá si de modo premonitorio, Cristián Cayupan ingresó en el apasionante mundo
de las figuras retóricas en sus días de adolescente, en su natal Puerto Saavedra. Mientras sus pares buscaban la oportunidad de participar en pichangas futbolísticas o
de divertirse en juveniles carretes, el futuro poeta mapuche se ejercitaba con hipérboles, metonimias, aliteraciones, alegorías, quiasmos y... A la vuelta de los años y de la constancia, aquella dedicación entregó sus frutos: fuera de
haber logrado un claro prestigio entre sus pares líricos mapuches y chilenos, Cayupan fue reconocido recientemente con una mención especial en el Premio Internacional de Poesía Nósside 2010, que confiere el Centro de Estudios Bossio,
de Italia.

En el marco de la satisfacción que le depara ese importante galardón internacional, el poeta asegura que prosigue buscando figuras retóricas insospechadas.

Cristián Cayupan participa en Nueva Imperialen el Círculo de Escritores “Juvencio Valle” e integra en Temuco la Mesa Literaria “Juan Pablo Ampuero”. Su producción lírica comenzó a ser pública en 2007 con “Poemas Prohibidos”; al año
siguiente vio la luz el romancero mapuche Katrü Rüpü. Prosiguieron “Reprimida Ausencia”(2009) y “Por la Senda de Juvencio” (2010).

El silencio

El filólogo vasco Javier Aguirre estima que Cayupan es trilingüe: “Habla mapuzugun,
castellano y el silencio”, asevera *. Y señala que el silencio puede ser considerado un tercer idioma, necesario para la poesía, pero también
impuesto como lengua adoptiva tanto como nativa. “Quizá el silencio contenga la lengua que le cortaron”, conjetura Aguirre. En ese contexto, resulta interesante –y factor de productiva polémica– la valorización que Cayupan hace de la oralidad mapuche. Dice no estar convencido de la necesidad absoluta de que el mapuzugun sea una lengua gráfica, puesto que entre algunas de las figuras tradicionales de ese pueblo la manera de hablar suele tener una enorme connotación poética y una
muy difícil traducción al castellano.

Cuando se le plantea la pertinencia de que la educación intercultural bilingüe cuente con textos escritos en lengua mapuche en tanto que instrumento para un mejor aprendizaje, Cristián Cayupan considera preferible que se disponga de elementos auditivos que familiaricen al educando mapuche con la riqueza y variedad fonética de la lengua de sus ancestros.


Los alcances de un premio


El poema bilingüe “Nací Piedra”, con el cual Cayupan logró la mención especial en el Premio Internacional de Poesía Nósside 2010, será traducido a las cinco lenguas oficiales de ese concurso –italiano, inglés, español, portugués y francés– para el efecto de ser incluido en la antología que anualmente edita el Centro de Estudios Bossio de Italia.

En ese contexto, resulta especialmente satisfactorio para el poeta las posibilidades de investigación lingüística internacional para el mapuzugun, lo que él estima que podrá traducirse en una mejor valorización de la cultura mapuche en Chile y en el mundo.

De igual modo, los cultores locales de la poesía lárica –casi todos ellos inspirados en la vasta obra de Teillier– estiman que Cristián Cayupan ha sabido conferir una nueva dimensión estética a esa modalidad lírica con su tematización de los vientos sureños en tanto que expresiones de libertad y de acercamiento entre asentamientos
humanos distantes.

*(esto no es sino una broma de Cayupán, pero broma acaso significativa)Nota del transcriptor.

Vertientes de la poesía mapuche

(columna en Tiempo21)

por Cristian Cayupan

Ya han pasado varios siglos desde que se publicó el primer libro de epopeyas expresadas en la lírica, inspirados en el pueblo Mapuche. Desde La Araukana hasta ahora han sucedidos cambios transcendentales, por ejemplo: los autores ahora son mapuche; el discurso poético en versiones bilingües, entre otros. Esta nueva vertiente poética ha irrumpido en la sociedad, exhibiendo un sendero paralelo a la poesía chilena. En este escenario, la vertiente poética Mapuche ha jugado un papel protagónico dentro de las artes, al ser susceptible de investigación, que ha ayudado a entender tanto la gramática como el gran universo cultural de ésta. Emerge con un cargado sentido de pertenencia e identidad propia, al lucir tanto los actores de los ritos ceremoniales como los mitológicos, así la vida diaria en los escenarios rurales-urbanos y, el vínculo de fraternidad que existe en la persona y los elementos naturales. Este arduo trabajo, de ir compaginando el canto que brota del susurro de la tierra, pasa a convertirse en la matriz del nuevo canon poético, alfabetizando culturalmente a la sociedad. Con el correr del tiempo, la poesía ha pasado a convertirse en una las artes culturales que mejor expresa la identidad y el sentido de partencia al desnudar relatos, pensamientos y sentimientos que habían estado deambulando en los estantes del olvido. Al parecer esta vertiente poética parece no menguar, sino despegar con suficiente fuerza junto a la memoria de nuestros ancestros, es tanto así, que cobra importancia en lo local, nacional e internacional.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cabeza de sueño



La canción "Go", the Pearl Jam, sirvió de inspiración a Dafne Meezs (Temuco, 1979) para escribir su poema "Cabeza de sueño".




Mi cabeza de nieve
Reina en la selva fría
Sus orquídeas temporales
Trascendiendo el cielo óseo sueñan
Pulsos vibraciones
Penetrando en el vestíbulo,
Mesmerizando su mar-marea
Cefalorraquídea
Bajo la bóveda
Mi cabeza de miel activada
Recuerda el álcali de no sabe qué heridas inofensivas
En un idioma de extravíos inferidas
Son palabras y suenan limpias
A través del laberinto
Como dichas
En una lengua de fuego
Que pega entre el yunque y el martillo
Perséfone Eurídice
Si ya duda de su nombre
No va a poner las manos al fuego por su corona
Mi cabeza de fiebre
Arrebatada es
Por un extraño
Escalofrío,
Desvelada por el rapto emerge, abrasada
Sobre su atlas
Mi cabeza de ascua se monta
Piensa que todos sus huesos son sacros
Y lo adora.

Otro premio internacional para Temuco






Los dos anillos

Luis Labrin Pacheco

Con este cuento gana el premio internacional de la

Universidad de Loja en Ecuador,

el 2 de noviembre del 2010.

En él se relata el amor trágico de Hernan y Anne

en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.




Hernann tuvo un niñez triste y frustrada porque su padre, capitán de la 2ª compañía de Infantería, fue derrotada, en Polonia al margen de Varsovia. Dios lo mandó a la misercorida sin medalla siquiera, sin una cinta y menos la Cruz de Hierro.

Por lo mismo, su adolescencia fue firme y madura, al lado de su madre que mantenía sus ojos, permanentementre, fijos en la altura que iba adquiriendo Hermann, dado los ejercicios diarios que iba teniendo su hijo en casa de Anne, la que juraba iba a ser su cónyugue de por vida.

Anne era fornida y de manos blanquecinas. Sus pechos altivos le otorgaban un desarrollo de alemana apta para perder su virginidad escondida sólo para Hermann.

Era el año 1940 y ya Anne deseaba con fruición sexo lo que cambiaba por cotidianas masturbaciones, que la llevaban a un éxtasis efímero, llena de flujos vaginales de colores cristalinos.

Hermann la empezó a querer cuando el progenitor de Anne había muerto, a manos aliadas, mientras iba dirigiendo la plana mayor del ejército del nororiente alemán en plena batalla. Arriba de su motocarril recibió un certero y fulminante tiro de metralla que dio justo en la yugular. Estrepitosamente cayó en un charco sanquinolento, con olor a gloria y angustia contenida de sus sublaternos. Por eso, al anochecer, le cavaron una trincher aprofunda. Nadie osó ponerse el casco. Esperaron a que el general Henrich Kaful le abrazara el cuello con su cinta púrpura y la cruz de hiero, propia de íconos germanos. Después el Sargento Mayor Meyer le sacó su identificación de aluminio y dos anillos que llevaba en el anular izquierdo, para ser entregados a su esposa. No hubo lágrimas. A las 2 AM un gramófono saltó la canción "Lily Marlen", y al anochecer siguió implacable la lucha, mientras caían las paladas de tie4rra en el pecho del padre de Anne.

Los hechos anteriores contados, daban cuenta que el patético fenómeno, en honor a su padre teutón, había tenido el final lacrimoso de Anne y oraciones casi viriles de su hija, que juró venganza sin aspavientos pero, con pasío desenfrenada.

Todo esto atormentaba y dolía a Hermann, sobre todo, cuando en noches nevadas y mortecinas, se entrenaba con un fusil Mauser contra una adversidad predestinada, según decían los seguidores del dios Odin. Todo ello, en medio de los abedules largos, erectos y pintados de una nieve que semejaba navidad y, nada menos, que a metros de la casa de Anne.

Anne, en efecto vivía en donde se le otrogaban privilegios a los que mueren con valentía y sagacidad.

Por lo mismo, pecho al frente, y rostro de comnbate, Anne jamás bajó sus ojos profundamente azules ante un oficial que la pretendiera o la amedrentara.

La historia se salta a 1945, mes de abril en que Hermann, después de un orgasmo con Anne presuroso y con olor a obuses, presintió avanzadas de soldados, por eso tuvo eyeculación precoz. Observó con sus catalejos, nítidamente, que por el este avanzaban tropas rusas. Para él y Anne; Berlín, su ciudad prometida, plena de música solemne y de una cultura que deseab a ayudar a construir junto a su amada, iba a ser tomada.

Más que miedo, sintió odio. Los rusos agazapados en sus tanques y cañones de punto 8 mm. Apuntando al bunker, no era para besos medregosos.

Anne ya se había puesto el calzón y pantalón plomo. Luego ambos se echaron encima sus guerreras gastadas y sacaron sus fusiles. Antes Anne le puso dos anillos de platino en el anular izquierdo a Hermann. Se abarazaron con rapidez.

El líder estaba a tiro de cañon y a pesar de su Parkinson, Hermann lo admiraba de hombre a hombre.

Anne junto a Hermann cavaron una trinchera y, además, Hermann se especializaba en poner cargas de TNT a las orugas de los tanques soviéticos.

Pronto, Anne se dió cuenta que un cuerpo despedazado por los aires caía a sus pies. Era Hermann que llegaba al suelo patrio que tanto amó, que lo recibía destruido, pero, como un autentico héroe. El líder al ver tanta muchachada defendiendo el último reducto, salió cabello al viento y el peligro latente. Cogió a Hermann por el cuello, le besó la frente y le puso la cruz de hierro y la cienta púrpura bermellón.

Anne mientras lo enterró, observaba su rostro mustio, cantaba "Lily Marlen". De sus pupilas azules salían gotas saladas. Puso el fusil y su casco como gesto religiosos en la tumba improvisada de Hermann. Miró al cielo, y se sintió feliz, que se fuera con los dos anillo de platino. Uno el de él, y el otro el de ella.





Leer el cuento "Los dos anillos", en la página de T. Austin.

martes, 2 de noviembre de 2010

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cristian Cayupan premiado en Italia - Entrevista en el Diario Austral

LEER LA NOTICIA EN EL DIARIO AUSTRAL










La poesía de Cristian Cayupan

"Me convive el silencio", suele repetir Cristian Cayupan. Hay algo en él que me recuerda aquel verso de Blas de Otero que hablaba de quienes "almuerzan con pedazos de palabras". Cristian conversa con las piedras, con su extraño rodar hermano, con los vientos y el mar de Puerto Saavedra que alientan y alimentan su poesía y su ánimo. "Dónde hay más poesía que en la muerte", sonríe en medio de una conversación frente a la cerveza amarga y espumeante como agua de mar. Y, sin previo aviso, comienza a hablar en mapuzugun. Porque, a veces, la traducción no sirve. ¿Quién quiere los subtítulos, o que todo deba ser traducido, aún lo intraducible? A Cristian Cayupan le convive el silencio porque esa fue la lengua que les enseñaron a su padre y, aún más, a su abuelo. Y no sólo porque, escuchando a Octavio Paz, siga su poética: "Para hablar aprender a callar". El poeta es trilingüe: habla mapuzugun, castellano, y el silencio. Lo considera un tercer idioma, necesario para la poesía, pero también impuesto como lengua adoptiva tanto como nativa. Quizá el silencio contenga la lengua que le cortaron. Por eso su lengua poética no trata las palabras de modo convencional (la auténtica poesía es enemiga de la convención), sino que le pierde el respeto a las estructuras lingüísticas del castellano, y -como hicieran en su día Vallejo o Quevedo- transitiviza verbos intransitivos, y crea vocablos nuevos confiriéndoles su desenfadada y trágica expresividad. Porque, instintivamente, igual que el cholo Vallejo, intuye que la tragedia habita la insignificancia del vuelo de la mosca, que puede ser altamente significativo (¿no es, al fin, nuestro destino el mismo?).

Casi invisible en su tierra (¿cuándo fueron visibles los poetas?), la poesía de Cayupan ha sido reconocida en Italia y será editada en distintos idiomas. Quizá corresponde que así sea, siguiendo el tópico. No han de quedar muchos ingenuos que aún piensen que la poesía ha de ser mayoritaria o que irán a recibir al poeta al aeropuerto como a un ídolo triunfal del deporte. Y sin embargo, queremos soñar que la poesía no deja de ser un arma cargada de futuro (tristes armas / si no son las palabras) y que en su búsqueda reside una esperanza, en su luchador océano pacífico preguntas y preguntas, y en su casa de viento el porvenir (otro día vendrá distinto a este).


Javier Aguirre

jueves, 28 de octubre de 2010

Confesión de un Antropólogo

Cuento enviado al concurso del Diario Austral Temuco bajo el nombre de Confesiones Cacofónicas, en mi primer aporte al blog de la mesa, espero que les agrade.
Marcelo Herrera Villagra
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Temuco, 19 abril 1954

A mis lectores, nunca creí que la lluvia y los zumos del pehuén pudieran dar tanta claridad de pensamiento, sobre todo cuando se aprehende las tradiciones del pueblo Pehuenche. Como antropólogo vivo alrededor de unos tres años en Temuco y desde que tome la tutela de una hermosa niña llamada Gracia, asisto a unas ceremonias ritualisticas de una pequeña comunidad de la cual se me prohíbe dar nombre y ubicación. Lo que narrare a continuación, fue una visión que tuve en la última ceremonia y desde entonces ya no soy tutor de Gracia, entenderán por que al final.

Acorralado en el recuerdo de esos ojos desperté con un mudo grito atrapado en la garganta. Su nombre era Alma, codiciada por los hombres y por querubines bendecida. Una mujer hecha en diamantes, clara y transparente como el agua, divina simplemente. Me sentí afortunado cuando me hablo; sus ojos brillaban y mi cuerpo enmudeció, mariposas revoloteaban en torno a nuestras figuras, y cuando nuestros ojos se toparon, mi sangre se helo, mi corazón se acelero y ambos podíamos escuchar la armoniosa música de nuestros sentimientos vibrando al unísono. Sin dejar de ver sus ojos, cuando sus labios se posaron sobre los míos, caí rendido ante el encanto de sus irremediablemente perturbadores y enamorados ojos, y supe que me decía con ellos que me amaba, pero además otro mensaje venia en su mirada con misteriosa dulzura.
Con el paso del tiempo, nos casamos en la catedral de Temuco, fue algo muy intimo, solo fueron familiares y amigos; sus ojos brillaban con tal intensidad que hicieron resplandecer toda la iglesia…
La vida era feliz junto a ella, a su lado los problemas no existían, y cualquier aflicción desaparecía con solo tenerla junto a mí. Dos años de mucho amor pasaron y nuestro primer retoño floreció, Gracia fue su nombre. Sus pequeños ojitos me hacían soñar con otros mundos que jamás antes soñé, mundos indescriptibles, matices de voces, música plasmada en vividos colores, siempre soñaba con esos mundos después de ver los ojos de Gracia. Pero los ojos de Alma adquirieron otra tonalidad después del nacimiento de nuestra hija, de un claro celeste a un raro gris azulado, mas el misterioso encanto no desapareció, sino más bien tomo un tinte hierático aun más que antes. Pasaba tardes enteras observando a hurtadillas los ojos de mi esposa para no incomodarla, pero cierta noche, después de haber visto los ojos de Gracia toda la tarde, contemple los ojos de mi amada como en un trance, ella no quito sus ojos de los míos, y como si quisiera preguntarme algo se arrimo hacia mi tiernamente y tapo toda intención de respuesta con un beso, un beso extenso que termino en una jornada de agotadora pasión; ya en el sueño, unos ojos me atormentaron en múltiples e infinitas formas, me perseguían, no me dejaban descansar ni un solo instante, pedí al Señor un respiro, pero ya no fueron dos los ojos que me atormentaban y casi pululaban en derredor mío, ¡sino cuatro!, que terribles visiones, mi carne se desgarraba con cada mirada de esos ojos, ¡mi espíritu se hacia jirones!, de mis propios ojos nacían dos ríos de sangre, y la cálida luz que manaba de esos espectrales ojos flotantes se derramaba por completo en la sangre, dando una macabra ambientación a la escena, sentía como esos ojos libaban la vida, me hacia sudar, pero sudaba algo parecido al amor; el calor y la sangre hacían nauseabundo el aire de lo que se podía llamar habitación, sentí que moría, pero cuando la muerte me alcanzaba, recordé donde había visto esos ojos, cerré mis parpados y desperté agitado y en un lugar que no era mi habitación. Era un cuarto blanco, la gente que andaba de pie vestía de blanco invierno, por lo que comprendí que eran enfermeras y doctores, y todos pasaban mirándome como un bicho raro, quise hablar, pero no pude, trate de moverme pero por mas que me esforcé no pude zafarme de mis ataduras, y en un incontrolable frenesí aparecieron nuevamente aquellos vacilantes ojos, aterradores y perversos, me enloquecían, ¿Dónde estoy?, y los ojos estaban continuamente frente a mi, me miraban como atacándome, ¡¡NO LOS SOPORTO!!, ¡déjenme en paz malditas miradas!, ¿¡Acaso ojos, con su mirada con capaces de ver nada!?, ¡¡me duele!!. Dos días y noches, y esos ojos no me dejaron tranquilo ni despierto… Y tuve que simular que todo estaba bien para poder volver a mi casa a caminar y moverme a placer por ella. Cuando le dije a los doctores que las visiones de esos ojos ya no me atormentaban mas, mi esposa y encantadora hija me esperaban en el umbral del hogar. Una vez en el interior de la casa de ensueños que habíamos formado Alma y yo, supe con premeditación como seria el final del día. Caminamos por los jardines de la propiedad compartiendo alegóricas fantasías sobre nuestro futuro, y de la nueva oportunidad que me brindó la medicina.
… La cuenca de sus ojos estaba vacía y dos ríos de sangre manaban de su cara formando charcos carmesí en el piso, su cuerpo no emitía sonido alguno, pero aún respiraba, el bebé lloraba en su cuarto, a ella no pude tocarla.
Un par de ojos custodiaban la puerta principal mientras dormía, desperté acorralado en el recuerdo de esos ojos, y tranquilamente tome el revólver de mi buró, y con un mudo grito atrapado en la garganta por el cañón del revólver, apague la luz del recuerdo de esos ojos sin alma…

Humorismo parriano: Algo más que cosquillas.

Columna publicada en el número 89 del semanario Tiempo21.





Al leer antipoesía quizás el rasgo más evidente del que puede percatarse el lector es la presencia innegable de un sustrato cómico, en el cual convergen, en mayor o menor medida, desde la picardía hasta el humor negro, pasando por la ironización y la sátira.
El campo de acción del humor parriano -dado en todo tipo de producción antipoética, (haciendo la salvedad que no todo es expresado en forma humorística ni hace referencia a contenidos o temáticas cómicas)-, desde mi punto de vista, pretende provocar, mediante la utilización de los atributos del chiste, una descompensación perceptual que desarticule cognoscitivamente (en términos de asociación, logicidad, análisis y síntesis) las nociones y presupuestos con que el lector se enfrenta a la lectura antipoética, puesto que la incorporación al terreno poético de un humor procaz, desenfadado, agudo, picaresco, sin sofisticación ni elegancia -y no por ello falto de inteligencia-, sino que al modo en que se da en el habla popular chilena, susceptible de ser decodificado por el “hombre medio”, además de constituir una transgresión literaria que democratiza la poesía, suscita una disonancia en el destinatario, dada por las discrepancias en las expectativas de lo que todo lector de poesía espera encontrar y no encontrar en ella.
Es poesía que no parece serlo, precisamente por transgredir la solemnidad literaria de la vertiente poética tradicional mediante el recurso del humorismo, el cual, aplicado en un terreno en que era común sembrar amargas consideraciones, nostalgias, etéreos amores y desamores, pinchosas reflexiones... hace germinar, por medio de la catarsis a la que invita, honestas sonrisas y risotadas, no exentas de reflexión y crítica, elementos también constitutivos de su arte poética (visible es el compromiso con temáticas como la ecología, el contexto político, la modernidad, el paradigma religioso, por ejemplo).
Sin duda, hacer poesía en Chile se confronta al antes y el después de este referente (hasta que no se demuestre lo contrario).

Segundo Antares.

miércoles, 27 de octubre de 2010

viernes, 22 de octubre de 2010

Última lectura del ciclo: Barrera y Labrín



Aníbal Barrera y Luis Labrín leerán varios cuentos (entre ellos "Todo termina por saberse" y "De amores y fraudes") en la última lectura del ciclo en la UCT.

lunes, 18 de octubre de 2010

Sayenco Octubre, aún abierta

Abajo, una muestra de la próxima Sayenco, que está todavía abierta a colaboraciones. (enviar a jaguirreo@yahoo.fr con el asunto "para Sayenco").


sayencooct54pp

jueves, 14 de octubre de 2010

DE AMORES Y FRAUDES




Por Luis Labrín



Siempre llovía intensamente y el frío calaba los huesos, pero este fenómeno climático, para Gonzalo Retamal no le hacía padecer resfríos desesperantes o infames, ya que todos los días a las 19h exactas se tomaba su whisky doble diario, lo que hacía temperar su incipiente panza y huesos. Luego partía a dormir plácidamente para amanecer a las 6:30 A.M. placentero y de buen carácter. De desayuno tomaba un cafecito turco sin pan y partía a dos cuadras de distancia a su trabajo de Inspector General en el Liceo Victoria.

Llegaba media hora antes que los alumnos y con una mirada de soslayo sabía perfectamente qué estudiante se había drogado o trasnochado en carretes varios…

-Vienes con las pupilas dilatadas, bravucón –les decía siempre a los más guapos, que hacían de la pasta-base su compañera de tropelías.

-Traes cara de tinto barato- increpaba a otros.

No obstante, el alumnado le respetaba y le tenía cierto temor escondido, ya que sabía de su dureza y que siempre se apegaba religiosamente a los reglamentos del Liceo, que podía recitar artículo por artículo.

Incluso la directora, una mujer frustrada por un matrimonio echado a perder a los 34 años de edad, ya sesentona, piernas enarcadas y con párpados pintados de color bermellón, y dos dientes de oro de agregado, proyectaba una imagen más próxima a la prostitución que a la carrera docente.

Gonzalo Retamal, después de todo y nada, la toleraba, pues sabía tanto de Gestión Escolar como de Teología Dogmática. O sea, nada.

Retamal había sido director, anteriormente, de dos liceos de prestigio. Pero cuando Fernando del Carmen Bustos, el dueño del colegio particular subvencionado, le ofreció a él el puesto, lo desechó de inmediato, haciendo no obstante uso de su habitual caballerosidad. Su ojo clínico intuyó y luego confirmó que el liceo era una papa caliente en términos de administración. Sin contar que los talleres de carpintería, estructuras metálicas o mecánica automotriz –por dar tres nombres- eran unas ratoneras desfinanciadas en su equipamiento y con profesores sin título, apenas técnicos autorizados.

Por ello, Gonzalo Retamal, que había llegado dos días antes a Victoria y había estudiado, antes de su postulación, el sector donde se emplazaba el liceo, confirmaba que estaba lleno de clandestinos, cantinas, juegos de máquinas de azar y demás tugurios.

De ahí que hubiera desistido al cargo de director y se quedara sólo con ser segundo de a bordo. Le ofrecieron buen sueldo, sillón giratorio y una biblioteca de textos jurídicos.

Todo fue bien en el liceo: atrasos prohibidos, falta a pruebas escritas sólo con certificado médico y una inasistencia que brillaba por su escasez.

A pesar de todo, terminado el primer semestre, la asistencia, lenta pero inexorablemente, dio a la baja.

Por lo que la directora comenzó con displicencia a abultar el número de alumnos por clase, con el insano propósito de recibir más subvención del Ministerio de Educación. Retamal calló por dos meses el fraude al estado, sólo porque las planillas las realizaba con minuciosidad Claudia Arredondo, mujer fina, de senos altivos, una cintura sinuosa y dos piernas que le salían de las muelas del juicio, y que por lo demás las abría Retamal los días viernes, antes de volverse a Temuco en el último bus.

Este amante de los quintos días le fue sugiriendo a Claudia Arredondo que de seguir inflando la asistencia él se vería en la obligación de denunciar a ambas, aún a costa de perder la fidelidad que ella le profesaba sin remordimientos.

Claudia lloró todo ese fin de semana. El lunes, cuando llegó con sus ojos hichados le pidió a la directora junto con el inspector general que la relevara del engaño que se estaba haciendo al estado.

La directora golpeó el escritorio, pataleó, lloró como una niña desvirgada.

Cuando sintió los ojos de Retamal fijos en los de ella, se calmó, no sin cierta ira, y confesó que Fernando del Carmen Bustos le había dado la orden.

Retamal la observó con largeza y le dijo:

-Perdone usted, pero se ha confabulado para incriminar y robar a Claudia, su secretaria al gobierno- le espetó con piedad que la directora siguió con gemidos entrecortados.

Lo que pasó después fue breve: Claudia Arredondo fue asignada a Inspectoría General y la asistencia fue revisada por ella misma y Retamal con rigor espartano.

Se fue volviendo lentamente a la normalidad. Nunca más se habló del tema. También fue más frecuente la intimidad de Claudia y Retamal.

Así se llegó a octubre de 2005. La directora oraba con devoción franciscana esperando el milagro de que en 2006 se fuese del liceo Retamal; y ya arreglaría cuentas con Claudia Arredondo.

Pero Gonzalo Retamal, hombre ducho en el poker, que lo había aprendido cuando el 70 fue guardiamarina y vencía en el juego al capellán de la armada José Zenteno… Sabía barajar muy bien las cartas y siempre tenía una marcada. Por lo cual estaba muy tranquilo.

No pasó nada. El 4 de marzo del 2006, Gonzalo Retamal estaba de nuevo, media hora antes de la entrada de los estudiantes con sus retinas muy claras y acechantes.

Recorría los talleres, sabía cuándo se armaba una pelea, cuándo los muchachos de mecánica automotriz se hacían cuchillos, cortaplumas diminutos y hasta estoques en el esmeril de la carrera. Su habilidad era tal que sabía cuántas varillas de soldadura quedaban en el pañal o si se perdía un alicate.

Con los profesores tenía una relación muy afable y muy cortés, pero inflexible en los horarios, al punto que por su currículum lo admiraban.

El 6 de abril se produjo algo anormal en el liceo. El alumno Horacio Cortázar se hizo el enfermo y avisó en Inspectoría que hacía 15 minutos que se le había perdido el celular.

Había salido de la sala de 3ºB de estructuras metálicas y avisó a Claudia Arredondo. La información llegó de inmediato a Retamal.

-Claudia irá conmigo al 3ºB; y ármese de valor. ¡Ya verá qué haré! – Se lo dijo tan firme y seguro que Claudia sacó más pecho del que tenía.

Las clases terminaban a las 17 horas. A las 16:50 partieron ambos en dirección a la sala de 3ºB que pertenecía a estructuras metálicas. Pidió permiso al profesor de Física Artemio Fuentes y habló fuerte y con tono amenazador:

-Quiero ver todas las mochilas vacías. ¡En este instante!

Retamal cuando fue guardiamarina armaba y desarmaba su mochila en tres minutos. Sabía cuánto demorarían sus estudiantes. En dos minutos saltó el celular al piso. Retamal conocía el truco. Pero se fijó más en lo que ocurría con el alumno Francisco Leal, que no había abierto su mochila. Entonces le dijo:

-Venga adelante y saque todo lo que contiene su mochila. ¡Me entendió bien!

El alumno Francisco Leal comenzó a transpirar copiosamente, de modo que Claudia Arredondo abrió su mochila y entre dos cuadernos y un pan francés relució un corvo de 28 centímetros de largo y seis de ancho, aserrado y doblado en la punta para destripar a un guerrero.

-Esta es un arma de guerra y la usan sólo los soldados profesionales –le increpó con pena al muchacho que comenzaba a llorar.

Por todo, el jovencito “arrestado” respondió que era de un tío que se lo había prestado por si tenía que pelear con otro chiquillo de armas tomar.

Eran exactamente las 17 horas. Retamal recordó que a esa misma hora murió Santiago Nasar a manos de los hermanos Vicario. Formó el curso, le dijo a Leal que se sonara los mocos y podía irse con el curso.

No lo castigó ni lo reprimió por el momento. Terminada la jornada de trabajo, miró el corvo propio de comandos. Lo guardó en su escritorio que cerró con dos llaves. Ese día lo iba a recordar siempre. No se le movía un músculo del rostro. Invitó a tomar Whisky a Claudia y luego hicieron el amor desenfrenadamente; después vino la ternura y un par de cigarros. Se despidieron bajo una luna llena opacada por la lluvia.

Al día siguiente, Gonzalo Retamal llegó una hora antes que sus colegas y personal asistente. Entró a la oficina como siempre. Abrió las dos chapas del escritorio y se encontró con el destino que había dejado el día anterior.

Cuando llegó la directora, Retamal le informó escuetamente sobre los hechos y a continuación, junto al profesor Artemio Fuentes, le mostró el enorme estilete. La directora abrió sus ojos bermellón salientes como huevos fritos, recordó que su ex-esposo tenía la pinga un tercio apenas de ese cuchillo, y luego sólo atinó a decir:

-¡Dios mío!

Retamal le dijo que dejara en sus manos la situación. Y así fue. Muy temprano partió al Servicio de Investigaciones. El guardia lo conocía, de modo que lo hizo pasar donde el Prefecto. Aquí le relató lo sucedido. El propio Prefecto le tomó declaración judicial. Luego este hizo dos llamadas y el fiscal Héctor Leiva autorizó para que de inmediato se investigara lo acontecido.

Retamal agradeció al Prefecto y en unas horas siete vehículos de investigaciones todo el sector aledaño al establecimiento educacional.

En el liceo llamaron al muchacho Leal y delante de su padre y madre que habían sido preventivamente detenidos, tomaron declaración al chiquillo. En lo fundamental era exacta, sólo que el corvo aserrado, capaz de degollar a un ternero, era de Pedro Leal Marifil, alias “el ñaja-ñaja”. Se firmó la declaración y, al mismo instante, le dio un soplamocos con sangre de narices y todo, a lo que se opuso Retamal, e investigaciones también. Lo curioso y nada estimulante era que el chico lo había expuesto “para darle una lección a Retamal”. Los detectives se rieron de buena gana. Emprendieron rumbo hacia cantinas baratas y en menos de media hora el “ñaja-ñaja” estaba esposado y con una cadena de moto-aserradora, “segunda arma para matar a Retamal”.

Estuvo 24 horas en investigaciones, luego a las nueve del otro día lo formalizaron “por peligro para la sociedad, amenaza de muerte y uso de armas prohibidas… 45 días de prisión preventiva y 65 para investigar”, sentenció el juez en lo oral…

Al alumno Leal lo expulsaron por acuerdo del Consejo de Profesores y el Centro de Alumnos. Los Padres y Apoderados indignados fueron a Curanilahue donde Fernando del Carmen Bustos, para que no se estigmatizara al liceo. No dio la cara y se fue a refugiar a Valparaíso. Ahí fue visto por el cabo Rulfo.

El 19 de abril de 2006, Gonzalo Retamal se tomó una licencia médica. Como se sabe, jugaba siempre con una carta marcada. Se fue donde un psiquiatra que le fue renovando las licencias por depresión severa por ocho meses, investigadas y reafirmadas por COMPIN.

Su depresión terminó con el año escolar; se le pagó todo, incluso vacaciones, y un bono de cuatro millones que don Fernando dijo que “se lo merecía”. Firmó la resolución: renuncia voluntaria. Debemos agregar aquí que Claudia se fue a vivir con él a Temuco y viajaba a Victoria. Claudia fue poniéndose más fornida por lo que Retamal la tomaba fuerte por los hombros y la penetraba hasta que la Claudia caía a orgasmos estertóreos y fascinantes. A tal punto llegó esto que la Claudia debió pedir en octubre su prenatal. Retamal, en la cumbre de la buena fortuna, se fue de director al liceo de Chañaral y se llevó a Claudia con él como su secretaria.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Ciclo de Lecturas en la UCT

lunes, 11 de octubre de 2010

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cónclave 2010

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Julio Petrón en Tiempo21

martes, 21 de septiembre de 2010

Ciclo de lecturas: Juan Huenuan, Cristian Cayupan.








Selva Mora presentará el próximo día 29 de septiembre a los poetas Cristian Cayupan y Juan Huenuan.

La presencia de Juan Huenuan en internet es abundante (vean ejemplos aquí, aquí o aquí) pero la poesía de Cristian Cayupan es de más difícil acceso. Proponemos aquí tres poemas suyos:


LA PATRIA DE LAS PIEDRAS

Voy caminando piedras
por la orilla del mar
mas la sombra de mis huellas
me tropieza los pasos,
hipnotizado por el hechizo de las olas
que parpadean incansables
voy recogiendo mis huellas desangradas.
Alguien mira sin haber presencia de ojos
y en esa intachable soledad
la luna en el agua es un reflejo, mientras
me va caminando los pasos por donde hago sendero
en la lejana patria de las piedras
donde siempre descubro
que tus ojos en los míos son apenas un sutil destello.



JOVENCITA


Jovencita, su solterez
aromatiza todo el callejón
dejando una procesión de hipnotizados,
y los largos días de ausencia
que estuvo a mi lado
se marchan silentes,
como una barricada de fragancia
corrías por mis arterias
desnuda, como las sombras de las nubes
limpia, entre los mortales
y cotizada por los ciudadanos.

Su solterez, jovencita,
me preocupa su solterez
que esté inquieta de ausencias
que esté enajenada de luz
y virgen de amor alguno.



HACIENDO PATRIA

Hay de quienes nacen olvidados
ejercen una vida de plegarias
y visten los sádicos atuendos de la oscuridad.

Se sabe de quienes nacen sin nombres
también cargan los golpes de la humanidad
y hacen patria en el olvido.

Como todos ellos, somos militantes de la vida
honrados partidarios de la hermandad
y en harapos, zurcimos los estandartes de la dignidad.



Cristian Cayupan, Reprimida ausencia, 2009.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Dos ciudades en la distancia hermanas

Leer la columna en Tiempo21



Nuestras ciudades vienen con nosotros. Blas de Otero, acaso el mejor poeta de Bilbao, la veía en las aguas del Volga y en el mar de China, a donde fue a orientarse. Jorge Teillier se dio cuenta en Madrid de que “hay que viajar para no viajar”. Uno no puede evitar ver su territorio allá donde va, como tampoco puede desprenderse de sus ojos, que ven con la memoria. Y es por eso que encuentra parecidos, o tal vez sería mejor decir apariciones; sí: su ciudad se le aparece en la otra ciudad, como cuando cree cruzarse a su amor por la calle, y por un momento el engaño le enciende, hasta que descubre que la semejanza era sólo un espejismo. Pero si algo desde que el tiempo es tiempo –es decir, desde que está habitado– ha desencadenado la memoria del poeta, eso es la lluvia. La lluvia borra los límites, difumina los contornos, dibuja y desdibuja con su spray. Y así, cuando llueve, no llueve ahora, llueve siempre; no llueve aquí, llueve lejos. La lluvia tiende un hilo transparente entre territorios que se recuerdan.

En Bilbao, como en Temuco, llueve, llueve, llueve. Y si para Neruda la lluvia es el personaje más importante de su infancia, Blas de Otero ve cómo “llueve en cursiva” y, sobre todo, “llueve de memoria”. La llovizna diluye los lindes e iguala las ciudades, como dos gotas de lluvia. En el centro de Bilbao hay una araucaria con un busto de Alonso de Ercilla, poeta de ascendencia vasca, bajo el cual se lee: "Euskaldunok Txileri - Los vascos a Chile". Llueve tiempo sobre el poeta, en el centro de Bilbao, en el corazón de la Araucanía. Un Ercilla admirado de gotas paralelas. “No las damas, amor, no gentilezas de caballeros canto enamorados”, verbo aguerrido en medio de la lluvia, del barro –“barrizales del alma niña, y tierna, y destrozada”–. Vivifica la lluvia el alma de la tierra y respira y canta el mapuzugun y el corazón antiguo del euskera. Los árboles de Temuco y Bilbao, las profundas raíces bien fincadas, respirando los cerros al final de la calle y abriendo los ojos de las hojas, aún hablan la lengua de la tierra. Sigue lloviendo y Ercilla tiene los ojos abiertos, en los que brillan oscuras lágrimas. El futuro, el pasado, Temuco y Bilbao se confunden en la lluvia, el corazón es una casa de cuatro piezas, del corazón de Ercilla mana sangre verde.


Javier Aguirre O.
Mesa Juan Pablo Ampuero

Escritores de la montaña en Curacautín


Leer la noticia en Tiempo21

jueves, 16 de septiembre de 2010

Jaime Medina sobre poesía lárica en Tiempo21




Poesía Lárica

Hablar de poesía lárica es indagar cómo se gesta este movimiento poético en la literatura chilena. Los elementos que evocan el lar son la tradición y la historia que ligan al ser a ese “realismo secreto” presente en la memoria.

Neruda, en Canto General, escribe un poema a Juvencio Valle donde resalta:

“Juvencio nadie sabe como tú y yo el secreto
del bosque de Boroa: nadie
conoce ciertos senderos de tierra enrojecida
sobre los que despierta la luz de avellano.
Cuando la gente no nos oye no sabe
que escuchamos llover sobre árboles y techos
de zinc, y que aún amamos a la telegrafista”.

Esta poesía surge como una respuesta a un ser cautivado por lo foráneo, en su aceptación y valoración de la influencia externa se desarraiga de su realidad como identidad y sobrevalora toda influencia externa como modelo de vida y sociedad.
Es esta alienación poética, la que desplaza a las tradiciones e identidad como parte de la herencia acunada en el lar. La gran urbanización con su modernidad y tecnología va sepultando los lugares, leyendas e historias y hace del ser humano un ser carente de sus raíces.

Jorge Teillier, el poeta que se define como “Guardián del mito” nos señala:

"Sabías que las ciudades son accidentes
Que no prevalecerán frente a los árboles
Que la poesía no se pregona en las plazas
Ni se va ha vender a los mercados a la moda”

Teillier plantea un tiempo de arraigo, de mantener ese espacio inmemorial donde las palabras, objetos, personajes y mitos, permiten mantener la memoria.
Se resalta la edad del oro, pues allí se acunaron las leyendas e historias.

Rolando Cárdenas en su poema Búsqueda señala:

“A veces es bueno abandonarse al propio olvido
Como si el saber sonreír fuera una fruta.
Ir por las calles perfectamente solo,
Sin más compañía que nuestra cotidiana tristeza y nuestros pasos,
Amando una vez más la sencillez del aire
de la manera como se recuerda la infancia,
o ese otro tiempo pulverizado
Cuando se buscaban las primeras estrellas en las charcas”…

A modo de síntesis afirmaré que la poesía lárica no es sólo nostalgia, es una forma de resistencia ante una abismante globalización que despoja al ser de su esencia pueblerina y provinciana.

Jaime Medina Cárdenas
Mesa Literaria IX Región





Poema que Neruda dedicó a Juvencio Valle:




Jaime Medina dedica la columna cultural de la edición 91 del semanario Tiempo21 a la poesía lárica. En sintonía con el editorial del periódico, que avisa sobre los peligros de la globalización que puede hacer olvidar las propias raíces identitarias y dejarse cegar por las luces de neón de "lo foráneo" -que no está, al cabo, en ninguna parte- la poesía lárica defiende el territorio secreto del "mudo corazón del bosque", la savia silenciosa de los árboles ((están llenos de saviduría)), que se hermana naturalmente con la sangre del poeta. No es de extrañar que este guardián de lo duradero escriba con su oído pegado a la tierra y escuche solamente, entre las voces, una.

Es de destacar cómo Jaime rescata dos términos a menudo usados despectivamente: "pueblerina" y "provinciana", para reivindicarlos, sin complejos, como positivos. La poesía no transita por las autopistas, sino por las lentas sendas del camino antiguo.